martes, 9 de agosto de 2016

Actual Play: Eirendor, campaña sandbox Sesión I

Hace unas tres semanas que comenzamos una campaña oficial de Eirendor mediante las plataformas roll20 y Hangouts. En ella, un nutrido grupo de jugadores han creado personajes de muchos tipos y se enfrentan a la inmensidad del escenario de campaña, con total libertad para actuar y moverse por el mundo. Os traigo el resumen de la primera sesión, escrito por Iván Pérez "Loken".   Finales de Verano del año 2485 del calendario de Valdanar. Un extraño grupo de gentes había sido reunido en una sala de espera, ocupada por unas simples sillas de madera, en las cuales se sentaban una llamativa mujer humana, Aleena, que era una especie de hechicera, un harapiento vagabundo, conocido como Flu, quien era un druida. También se encontraba Clam, un clérigo de Lux. Y, en el fondo de la sala estaban Enmerkan, un bribón de pies a cabeza y su compañero de fechorías, Dodo, que se dedicaba al noble oficio de bardo ambulante. Complentando el grupo se encontraban Drakkan, que era conocido por ser un explorador en la ciudad de Frontera y el extraño Einar, otro mago desconocido. Allí se encontraban debido a que habían respondido a la búsqueda por parte del reino de Andelth, de valerosos aventureros y usuarios de las artes arcanas. Fueron guiados por el castellano de la fortaleza en la que se encontraban hasta una sala de audiencias donde debían demostrar sus habilidades. Parte del grupo demostró en el acto su habilidad, tanto para la magia como en el combate, pero otros, de los cuales el castellano dudaba, fueron enviados al patio donde un sargento de entrenamiento les hizo luchar contra sus reclutas para demostrar su valía.Cabe destacar que el harapiento humano que era druida en secreto, se negó a demostrar nada y fue escoltado hasta el exterior del castillo donde se sentó a la sombra de un olmo a esperar la salida del resto. Mientras unos luchaban, el castellano comentó al resto que tendría una misión especial para ellos al día siguiente. Los tres cuya valia había sido puesta en duda lucharon y vencieron a los reclutas del sargento, demostrando así su capacidad. Fueron dispensados junto al resto hasta el día siguiente. Para amenizar la velada, bebieron juntos en una posada para irse conociendo. Al día siguiente, el grupo, algo más cohesionado por la juerga nocturna, se dirigió a la fortaleza, donde se encontraron con una larga cola de rufianes, jóvenes campesinos y similares personajes, que esperaban para alistarse en las filas de la Cruzada. En busca de poder reunirse con la mayor presteza con el castellano del lugar, Dodo decidió molestar a esas gentes para que se fueran, cantandoles la peor de sus canciones “El pez en el bolsillo”. Cabe decir que todo acabó en una especie de altercado por el cual, él y los compañeros que decidieron defenderle, fueron expulsados junto a los rufianes de tres al cuarto que habían iniciado originalmente la pelea. Los demás, hicieron cola hasta firmar los papeles que les convertirían en miembros de la cruzada. Hubo que esperar un día más para que los que fueron expulsados se pudieran reunir con el castellano, y no sin una buena reprimenda por su parte y varias promesas por la de ellos, el duro castellano les dió el objetivo de encontrar a su hermana. Esta joven se había casado con un noble de la zona del Cuello, al sur de Santo, el cual poseía un pueblo en la Marisma de los Difuntos.  El grupo recibió la información de que esta muchacha había dejado de escribir a su hermano y él había prometido antes de que esta se casara, que siempre cuidaría de ella. Se le dió al grupo un mes para que el castellano tuviese noticia y constancia de los avances, progresos y quehaceres del grupo, al menos en lo tocante a la investigación sobre el paradero y estado de la hermana de este. Se estableció la frase “Aún no hemos encontrado a los caballos” para hacerle saber al preocupado hermano que aún no se había encontrado a la muchacha. Todo para evitar levantar sospechas sobre el encargo del grupo. Fueron provisto de carro y caballo para su viaje. Además, el grupo, muy previsor, adquirió gran cantidad de material tanto para el viaje como para su subsistencia y seguridad, además de dos mulas para cargar el peso añadido. Se puede decir que las primeras etapas del camino fueron poco curiosas, tan solo con el encuentro de un grupo de gente malviviendo en la zona del Bosque Ruinoso. Una muchacha de la zona suplicó a Flu su ayuda para encontrar un colgante dorado con una gema roja que había pertenecido a su família, pero había sido robado por un grupo de bandidos que vivían más allá del Bosque Ruinoso. No fue posible atender las súplicas de la mujer, pues el grupo siguió su camino hacia el norte sin detenerse a investigar el suceso. (Aunque fue anotado como una posibilidad). A lo largo de la rivera del río, en una de las noches de descanso, fueron acosados por la presencia de unas criaturas contrahechas, extrañas y que, para colmo, eran difíciles de ver en la oscuridad de la noche. Por suerte fueron espantados por el grupo. Aunque, a la noche siguiente, ya cerca de la linde del Bosque de los Espejismos, el grupo se volvió a encontrar con estas criaturas, que sorprendieron a Aleena Asemiya durante su turno de guardia.